Tomás Ríos, dirigente del gremio de la carne en Esquel, contó cómo el cierre del frigorífico cambió la forma en que los vecinos consiguen la carne. Lo que aparece tirado en las calles y lo que advirtió sobre los chicos.
El cierre del Frigorífico Esquel en 2019 y la posterior salida de operaciones en Trevelin dejaron a la cordillera chubutense sin un lugar formal donde faenar. Según el gremio de la carne, esa ausencia derivó en una práctica que creció al margen de todo control: los vecinos compran corderos o capones vivos en las chacras y los faenan en sus propios domicilios, sin ninguna verificación bromatológica.
Tomás Ríos, dirigente del sindicato en Esquel, fue quien puso números a esa realidad. La faena clandestina en la zona cordillerana alcanzaría el 60%, una proporción que el gremio considera crítica.
El mapa provincial de la carne
A nivel de todo Chubut, el cálculo del sindicato reparte el consumo de otra manera: un 40% de la carne que se come en la provincia sale de frigoríficos chubutenses, un 30% llega desde La Pampa y Buenos Aires, y el 30% restante proviene de la faena ilegal.
Ríos no escondió su frustración al describir el retroceso. “Hemos retrocedido a muchos años atrás”, lamentó el dirigente, que ve en la desaparición de la infraestructura frigorífica un problema que excede lo económico.
Vísceras en la calle y bacterias en niños
El riesgo sanitario es el eje de la advertencia del gremio. Ríos describió que las vísceras de los animales faenados de manera informal muchas veces terminan tiradas en la vía pública, donde las comen los perros. Ese circuito, advirtió, abre la puerta a la hidatidosis.
También mencionó casos de Escherichia coli en niños, una consecuencia directa de la falta de controles sobre la carne que llega al consumo familiar.
Una media res con factura y cinco sin papeles
La competencia desleal tiene una mecánica precisa, según el relato de Ríos. Las carnicerías compraban una media res con factura y las otras cinco llegaban desde las chacras, sin documentación. Algunos comercios siguieron funcionando a pesar de las inspecciones, las clausuras y las multas.
El consumidor, sostuvo el dirigente, no recibe ningún beneficio por esa irregularidad: paga el mismo precio, con el flete desde Buenos Aires incluido, por carne “faenada en el sauce”.
Embutidos, guanaco y frigoríficos al límite
Las inspecciones que realizó el sindicato en la provincia dejaron otros hallazgos. Encontraron carne en mal estado y problemas serios de higiene en fábricas de embutidos. Además, se secuestró carne de guanaco que iba a terminar procesada como embutidos y carne picada.
Ríos reclamó controles fuertes en las rutas, con especial atención en el ingreso desde El Bolsón y en Trelew. Su advertencia final apunta a la supervivencia del sector formal: muchos frigoríficos de Chubut están al borde del cierre.