Setenta años después, la fábrica rosarina que nació en una casa suma inteligencia artificial
Un matrimonio cortando bobinas a mano en su casa y una inversión de un millón de dólares setenta años después: la fábrica rosarina que ahora apuesta a la inteligencia artificial para no fallar ni una bolsa.
Poliversal, la firma de bolsas y envases flexibles de Rosario, invierte cerca de un millón de dólares en maquinaria de última generación: la apuesta más grande de su historia. Lo que empezó en 1954 con un matrimonio cortando bobinas de polietileno a mano hoy es una industria que procesa unas 100 toneladas de material al año.
La planta se levanta en Fernando Ruiz 3361, al sur de la Avenida Circunvalación. Allí, sobre un predio de 5000 metros cuadrados, la empresa atraviesa un proceso de modernización que incluye equipos con inteligencia artificial.
De la cervecería Schlau a un emprendimiento propio
Roberto Tamborini trabajaba en la histórica cervecería rosarina Schlau cuando, con la llegada de su tercer hijo, salió a buscar un ingreso extra. Técnico químico y lector voraz de los télex que llegaban a las agencias de noticias, detectó un negocio incipiente: el polietileno que ya crecía en Buenos Aires.
Empezó comprando bobinas y cortándolas a mano en su casa, junto a su esposa. El producto funcionó y el paso siguiente fue montar la primera planta, en Iriondo al 1000, entre San Juan y San Luis. Sumó maquinaria y una extrusora para fabricar sus propias películas de polietileno, y fue creciendo con galpones y propiedades linderas.
Hacia 2000 la firma ya era una industria consolidada, en manos de la segunda generación, aunque la crisis obligó a un período de reestructuración y reorganización societaria. En 2010 ingresó Matías Tamborini, nieto de Roberto, con la misión de refundar la empresa junto a su padre Enrique y un tío. Su hermano Joaquín se sumó en 2022.
Entre 2014 y 2015 la compañía se mudó a su ubicación actual, en paralelo a un plan de incorporación de tecnología, modernización de las líneas tradicionales y expansión comercial.
Tres líneas de producción y cuatro millones de bolsas ecológicas
Hoy el proceso se reparte en tres frentes: bolsas y film concentra el 40% de la producción, bolsas ecológicas el 30% y envases flexibles el otro 30%. Solo en el segmento ecológico la fábrica vende cerca de cuatro millones de unidades por año.
La mayor novedad tecnológica es una máquina de videoinspección con inteligencia artificial capaz de analizar bobinas enteras de bolsas y detectar fallas de impresión en pocos minutos. “Esto nos ha permitido reducir los errores y devoluciones a prácticamente cero. Nos da prestigio porque somos pioneros en traer este tipo de tecnología. También reduce mucho los costos y nos vuelve más eficientes”, explica Joaquín.
La segunda apuesta es una impresora de ocho colores de alta definición, todavía no del todo operativa. Esperan que acelere los tiempos de producción y les abra mercados hoy inaccesibles. “No solamente queremos desarrollar nuevos clientes, sino que podremos venderles productos nuevos a clientes actuales con demandas que no podíamos atender por limitaciones técnicas”, detalla Matías.
La tercera incorporación del último año y medio es una fraccionadora de bobinas, un dispositivo cortador integrado al proceso de envases flexibles. Esa línea, que representa cerca de un tercio de las ventas, entró al catálogo hace unos seis años y abarca laminados para el envasado de alimentos: bobinas, bolsas pouch, bolsas para vacío y stand up bags o doypacks.
Entre los clientes de peso aparecen las alimenticias Paladini y Alimentos Magros S.A., y la agroindustrial John Deere.
Un contexto delicado y la mira puesta en 2027
“El contexto económico, sobre todo para el sector industrial, está delicado”, admite Matías. El consumo planchado golpea la demanda de insumos de los comerciantes, sobre todo entre los vendedores de indumentaria y calzado que compran bolsas ecológicas. “La clave para mantenernos con un buen nivel de actividad está en desarrollar una gran cartera de clientes en todo el país”, sostiene.
La línea de bolsas y film depende más del sector industrial, con fuerte presencia en Santa Fe y los frigoríficos como principales demandantes, que “más allá de la caída industrial general, se mantienen pujantes”, según los Tamborini. Los envases flexibles, en tanto, se concentran en la provincia pero llegan a Entre Ríos, Córdoba, Buenos Aires y el Norte Argentino, con el sector alimenticio como cliente central.
“Es una industria que se mantiene estable e incluso hay algunos sectores que todavía están creciendo. Esto nos permite de alguna manera compensar la caída de otros clientes industriales y del comercio”, aclara Joaquín.
Para 2027 la empresa se propuso aumentar su facturación un 50% y ampliar su plantel con entre 5 y 10 puestos, que se sumarían a los cerca de 40 colaboradores actuales. Después de ese hito, ya piensan en una nueva nave industrial.
“Una vez que lleguemos a ese nivel de operarios y tengamos todas las nuevas máquinas activas, alcanzaremos el 100% de nuestra capacidad en esta ubicación. A partir de entonces, en algún momento deberíamos pensar en ampliar la capacidad productiva”, concluye Joaquín.
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