Tiene 15 años, una sonrisa que no se borra y un dorsal que casi nadie esperaba ver en el Trail Moreno
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Tiene 15 años, una sonrisa que no se borra y un dorsal que casi nadie esperaba ver en el Trail Moreno

Un pibe de 15 años se anotó en el Trail Moreno con un dorsal simbólico y terminó protagonizando la imagen que todos guardaron. Lo que hizo su mamá para que llegara a la meta, y el gesto de sus compañeros, es lo que nadie se esperaba.

La imagen que quedó grabada del Trail Moreno 2026 no salió del podio. Fue la de un pibe de 15 años cruzando la meta en su silla de ruedas azul, empujado por su mamá, mordiendo la medalla como si fuera de oro. Joel Aarón Montecino no ganó por tiempo ni por distancia: ganó por actitud, valentía y corazón.

Entre los 350 corredores que largaron por los senderos del Cerro Negro, el suyo fue el desafío que todos sintieron propio. Con dorsal 163, remera gris del Taller Municipal de Discapacidad con su nombre bordado ("Aaron"), gorra roja y una sonrisa imborrable, recorrió al menos 2 kilómetros del circuito de 6K. Lo hizo empujado por Ángeles, su mamá, y acompañado por sus compañeros del taller, que no lo dejaron solo ni un metro.

Una pelea que empezó antes de aprender a caminar

Joel nació el 28 de enero de 2011 en la Clínica Zapala. Hoy cursa segundo año en el CPEM 37 de Mariano Moreno y es uno de los chicos más queridos de la comunidad por su empuje. Su historia, sin embargo, arrancó con una noticia dura: poco después de cumplir su primer año le detectaron una ECNE, Encefalopatía Crónica No Evolutiva.

Desde entonces, la familia inició un camino de aprendizaje y peregrinaje médico que Ángeles repasó en diálogo con LM Neuquén. "Sus primeras rehabilitaciones las hacíamos en la ciudad de Neuquén, viajábamos una semana por mes para que pudiera recibir la atención que necesitaba", contó.

Los viajes se hacían con lo justo: la pensión de Joel y el sueldo de subsidiada de su mamá en el municipio, pagando impuestos, seguro, combustible y todo lo que la obra social no cubría. Para cada estudio, cada interconsulta, cada pasaje, la familia organizaba rifas y tómbolas. Esa forma de pelearle al destino no cambió con los años.

Motus, la segunda casa y un paso enorme hacia la autonomía

El quiebre llegó cuando abrió el Centro de Rehabilitación Interdisciplinario Motus en Zapala. Ese lugar se transformó en su segunda casa: lunes y viernes concurre a rehabilitación con un equipo que siguió sus avances año tras año.

Hasta el año pasado era su mamá quien lo llevaba personalmente a cada sesión. Este año, con esfuerzo y perseverancia, consiguieron un avance enorme: Joel cuenta con un medio de transporte que le permite asistir con mayor independencia. "Este avance representa un paso muy importante en su vida, ya que favorece su autonomía y le permite seguir creciendo", relató Ángeles.

Para un joven cuyo mayor sueño es terminar la escuela y conseguir su propio trabajo, ese detalle pesa como futuro.

Los vómitos sin diagnóstico y la equinoterapia que tuvieron que dejar

Además de su discapacidad, Joel atraviesa desde hace años un problema de salud que todavía no tiene explicación. Aproximadamente una vez por semana sufre episodios de vómitos que lo dejan sin tolerar ni la medicación.

Le practicaron análisis, ecografías, estudios de celiaquía y lactosa, una resonancia neurológica que salió dentro de los parámetros normales y una polisomnografía en la que aparecieron pequeñas alteraciones, como apneas nocturnas similares a ataques de epilepsia durante el sueño. También endoscopias por vía gastroenterológica. Todo dio normal.

"Como familia nunca dejamos de buscar respuestas y alternativas para que pudiera acceder a los estudios necesarios", explicó su mamá. Para eso siguen haciendo rifas y actividades solidarias.

En ese recorrido también apareció la equinoterapia en el Stud El Pampa de Zapala, dos veces por semana. Una experiencia que debieron interrumpir por las dificultades económicas que implicaba sostenerla. Fue un golpe duro, porque Joel siempre mostró una gran predisposición para participar de todo.

El taller que abrió la puerta y la carrera que lo puso en la meta

Desde el año pasado, Joel participa del Taller Municipal de Discapacidad "Sonrisas de Ilusión" de Mariano Moreno, a cargo de Patricia González. Según destacó Ángeles, ella fue clave para promover la participación y la inclusión, buscando permanentemente adaptar las actividades para que todos puedan ser parte.

De ese compromiso surgió la chance de inscribirse en el Trail Moreno 2026, la competencia que el sábado 31 de octubre vivió su segunda edición como una verdadera fiesta del turismo deportivo. Reunió a unos 350 corredores de distintos puntos de Neuquén, con figuras como Sergio Quintana Espinoza de Tricao Malal, Sergio Gustavo Pereyra de Junín de los Andes y Roxana Flores de Zapala, además de representantes de Loncopué y Bajada del Agrio. El escenario fue imponente: Cerro Negro, Laguna La Solitaria y el cerro del mirador "Dios es Amor".

El Trail no fue solo competencia: sirvió para mostrar el potencial turístico, el movimiento de emprendedores y la hospitalidad del pueblo. Y tuvo un capítulo que lo cambió todo: el integrador.

Joel se anotó en la categoría 6K de forma simbólica. Cada uno vivió su propio desafío, pero el de él fue el de todos.

La medalla y el abrazo del pueblo

En la llegada lo esperaba Yanina Huillipan, secretaria de Hacienda de la Municipalidad de Mariano Moreno, quien lo recibió y le entregó su medalla de participación.

Huillipan destacó el capítulo integrador de esta edición por la participación de todo el Taller Municipal de Discapacidad, puso en valor la valentía de Joel y de su mamá y remarcó que el deporte es una excelente motivación para que jóvenes y personas de todas las edades, con o sin discapacidades, puedan participar. La competencia lo reflejó: hubo personas de más de 70 años, tanto hombres como mujeres, y niños de corta edad corriendo a la par.

"Joel es un niño muy amoroso, que crece rodeado de muchísimo cariño. Su abuela Marisa, su abuelo Luis, sus tías y su mamá, llenan su vida de amor, alegría y cuidados. Una familia hermosa y muy unida, que está siempre presente para él", afirmó la funcionaria.

Su madre, en tanto, lo describió como un joven atento, carismático, sociable, solidario y muy predispuesto. "Incluso en los momentos difíciles, suele regalar una sonrisa que ilumina a quienes lo rodean y refleja su hermosa forma de ser", señaló Ángeles. No se define por su discapacidad, sino por su personalidad, sus capacidades y su compromiso con la superación personal.

"Siempre agradecemos a Dios quien nos da la fuerza para seguir adelante y acompañarlo en todo. Sabemos que sin sus fuerzas no seríamos nada. Es un testimonio muy largo de contar toda su historia, pero jamás perdemos la fe en que el propósito de Dios en nuestras vidas se tiene que cumplir", cerró con orgullo su mamá.

Joel ya tiene su medalla. Su mayor premio es otro: demostrar que cuando hay amor, equipo y una comunidad que empuja junta, no hay barrera que no se pueda pasar.

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