Trabajaba con chicos sin título ni matrícula: la advertencia que encendió todas las alarmas en Concordia
En Concordia descubrieron que un hombre vinculado a un robo en una escuela se hacía pasar por acompañante terapéutico. El Colegio salió a advertir que no tenía ni título ni matrícula y que las familias deben exigir los papeles antes de contratar.
El Colegio de Acompañantes Terapéuticos de Entre Ríos (CATER) puso el grito en el cielo después de que un hombre vinculado a un hecho delictivo en Concordia apareciera ejerciendo esa profesión sin título habilitante ni matrícula. Lo confirmaron las propias autoridades de la entidad tras hacer las averiguaciones del caso.
La vicepresidenta de CATER, Carolina Álvarez, y el secretario de Finanzas, Mauro Heinrich, pasaron por el programa GPS de Elonce para explicar qué pasó y, sobre todo, qué papeles tiene que exigir cualquier familia o institución antes de dejar entrar a un acompañante terapéutico a su casa o a una escuela.
El caso que disparó la alerta
Según relataron los dirigentes, la situación se hizo pública cuando distintos medios identificaron al involucrado como acompañante terapéutico en el marco de un robo ocurrido en una escuela de Concordia. A partir de ahí, el Colegio empezó a recibir consultas y mensajes de gente preocupada, y distintas áreas de la institución se pusieron a revisar los registros.
El resultado fue contundente. “Se descubre que esta persona estaba ejerciendo como acompañante terapéutico, pero no lo era, no estaba matriculada en el Colegio”, afirmó Álvarez.
Heinrich fue todavía más directo al describir la situación documental del hombre: “No solo no era una persona matriculada, sino que no tenía título habilitante. Ninguna de las dos cosas”.
De acuerdo con lo que explicaron, es habitual que personas que hacen cursos cortos de acompañamiento empiecen a trabajar sin contar con la formación universitaria ni la habilitación que exige la provincia.
Qué exige Entre Ríos para ejercer
El secretario de Finanzas subrayó que la matrícula no es un trámite menor: es la condición para poder trabajar. “Los únicos que pueden ejercer el acompañamiento terapéutico son quienes tienen la matrícula que otorga el Colegio de Acompañantes Terapéuticos”, sostuvo.
Para obtener esa habilitación hay que acreditar una carrera universitaria de tres años y presentar documentación vinculada a los antecedentes penales. Además, los profesionales matriculados quedan bajo los mecanismos de control del Colegio, incluido su Tribunal de Disciplina, que puede intervenir ante faltas o incumplimientos.
Por eso, la recomendación central es pedir siempre la matrícula activa. “Puede tener título, pero se le puede haber suspendido por alguna cuestión. Entonces, siempre tienen que pedir la matrícula activa”, advirtió Heinrich.
Cómo verificar antes de contratar
Las familias y también las escuelas pueden comprobar si una persona está habilitada consultando el registro que el Colegio publica en su página oficial, donde figura el listado de profesionales con matrícula vigente.
La verificación es clave cuando el acompañante va a trabajar con niños, adolescentes o personas con discapacidad. “Es muy importante que toda la comunidad y que en las escuelas se pida el título habilitante y la matrícula”, insistió Heinrich.
Álvarez sumó un pedido explícito a las familias: “Por favor, que la familia no tenga miedo de pedir los requisitos que son esenciales”. Y recordó que la institución tiene canales de comunicación, redes sociales, teléfonos, WhatsApp y correos electrónicos para responder consultas sobre el ejercicio profesional.
El riesgo de contratar sin formación
Al analizar las consecuencias de este tipo de contrataciones, Heinrich puso el foco en la seguridad de quienes necesitan acompañamiento. En el caso de Concordia, el delito denunciado fue el robo de una billetera, pero el dirigente planteó qué podría haber pasado en otra circunstancia.
“¿Qué hubiese pasado si el delito no hubiese sido el robo de una billetera? Si hubiese sido un delito contra la integridad física, psicológica y sexual de un niño, hoy estaríamos lamentando un hecho aberrante”, reflexionó.
También mencionó un antecedente en Colonia Belgrano, donde, según su relato, una persona que se presentaba como acompañante terapéutico estuvo involucrada en un caso de abuso contra una persona con discapacidad. Para el Colegio, la conclusión es clara: hay que verificar credenciales antes de contratar un servicio que implica contacto directo con personas en situación de vulnerabilidad.
Qué hace —y qué no hace— un acompañante terapéutico
Durante la entrevista también se abordó la diferencia entre el acompañamiento terapéutico y otras tareas de asistencia, una confusión que, según Álvarez, es frecuente entre las familias.
“No somos cuidadores, no somos enfermeros, no somos docentes, sino que somos el nexo para que la persona que necesita el acompañamiento terapéutico acceda a ciertos lugares que sin eso no podría hacerlo”, explicó.
La función del profesional es favorecer la autonomía y facilitar la participación de la persona acompañada en los distintos ámbitos de su vida cotidiana. Por eso, la vicepresidenta recomendó consultar al Colegio antes de contratar, para conocer qué actividades corresponden a la profesión y recibir orientación.
Álvarez también destacó la importancia de la capacitación permanente y la supervisión profesional. Los matriculados se forman de manera continua con cursos, congresos, charlas y espacios de supervisión, instancias que permiten revisar las intervenciones y decidir cuándo hay que cambiar una estrategia o pedir ayuda a otros profesionales.
“Nos seguimos capacitando todo el tiempo, hacemos cursos, charlas, vamos a congresos y tenemos supervisión”, detalló.
Para la vicepresidenta, la matrícula cumple una doble función: acredita la formación y permite identificar quién es responsable de una intervención, además de habilitar los mecanismos de control del Colegio. “Siempre la familia vaya por el profesional, que vaya a buscar los requisitos necesarios para asegurarse también que, si pasa algo, el Colegio va a poder accionar contra ese profesional que hizo mal las cosas”, concluyó.