Una despensa, una mujer que empezó a ver mal y un premio de 30 mil dólares en Bariloche
Marta tiene 58 años, diabetes y una despensa en un pueblo al que no puede dejar. Un día empezó a ver mal. La app que nació de ese caso acaba de ganar el premio más importante del Balseiro.
El concurso IB50K del Instituto Balseiro ya tiene a sus tres ganadores. La edición 2026 del certamen que impulsa a jóvenes tecnoemprendedores a convertir sus ideas en empresas de base tecnológica coronó a Retinar, una aplicación que detecta retinopatía diabética con inteligencia artificial, con el primer premio de 30 mil dólares.
El anuncio lo hizo el locutor con una frase que dejó claro el nivel de consenso: “La decisión fue por unanimidad”.
El segundo puesto fue para Gamma Tracker, un dispositivo médico que permite detectar radiación gamma en tiempo real durante cirugías laparoscópicas, que se llevó 15 mil dólares. El tercer lugar quedó para ScleriX, una plataforma que mediante fermentación produce estructuras fúngicas más resistentes para bioinsumos agrícolas, premiada con 5 mil dólares.
La historia de Marta y el origen de Retinar
Detrás del primer premio hay un nombre propio: José Ignacio Orlando, ingeniero en Sistemas y doctor en Matemática Computacional Industrial, investigador del Conicet y docente de la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires, en Tandil.
“Todavía no puedo creerlo”, decía eufórico al recibir el reconocimiento.
La idea de Retinar no nació en un escritorio: surgió de una colaboración interdisciplinaria con el Hospital El Cruce, en Florencio Varela, donde se detectó que la población diabética no accede lo suficiente a los controles oftalmológicos. En el laboratorio donde trabaja Orlando hace años que aplican inteligencia artificial a la oftalmología.
Durante la presentación, el investigador contó el caso que mejor explica el problema. Marta tiene 58 años y diabetes. “Su diabetólogo le recomienda un control oftalmológico, pero ella vive en un pueblo y tiene una despensa. No puede viajar. Todo estaba bien hasta que un buen día comenzó a ver mal”, relató.
El dato que pone dimensión al problema: la ceguera por diabetes es la primera causa de ceguera prevenible e irreversible en adultos en edad laboral. Toda persona diabética debería hacerse un control oftalmológico, pero solo el 30% accede. “Sucede que hay pocos oftalmólogos y mal distribuidos. El diabético desconoce las consecuencias”, explicó Orlando.
Cómo funciona la app premiada
Retinar se apoya en la teleoftalmología. Un técnico utiliza un dispositivo para tomar imágenes de la retina y las sube a una plataforma. Un primer algoritmo chequea que la imagen tenga buena calidad; un segundo detecta si hay retinopatía. El técnico también puede enviar el estudio a un oftalmólogo para que haga un informe de manera remota.
Los resultados que ya acumula el proyecto son elocuentes: “Ya sumamos 1.000 pacientes que, a través de Retinar, llegaron a un prediagnóstico con inteligencia artificial. Un 25% tenía signos de retinopatía diabética y no lo sabía”, detalló Orlando.
La meta es ambiciosa: llegar a 1.300.000 pacientes por año en 2030.
Una sonda para encontrar tumores en plena cirugía
El segundo premio fue para Lara Agostina Torletti, de 24 años, egresada de Ingeniería Electrónica de la Universidad Nacional de Río Negro. Días antes ya había ganado el Concurso Nacional Mejores Tesis de Ingeniería que organiza Invap.
Su proyecto, Gamma Tracker, es un detector de radiación gamma pensado para cirugías laparoscópicas. “Lo que hacemos es localizar tumores en el medio de una cirugía laparoscópica”, puntualizó.
Estudios como el PET permiten identificar posibles lesiones tumorales mediante sustancias radiactivas. El problema es que, en una laparoscopía, el cirujano no siempre puede ver ni palpar esas lesiones. Gamma Tracker busca resolverlo con una pequeña sonda que detecta la radiación y ayuda a localizar el tejido de interés en tiempo real. Por ahora es un prototipo y el próximo paso son las validaciones preclínicas.
Hongos que resisten mejor el campo
El tercer lugar fue para Carla Duarte Bonet, del Instituto de Investigaciones Bioquímicas de la Universidad Nacional de La Plata y el Conicet, que presentó ScleriX.
“Encontramos una forma del hongo más resistente y tolerante a las condiciones ambientales, lo que mejora la estabilidad y la viabilidad de los insumos basados en hongos”, mencionó. Y aclaró que no hay ninguna empresa usando una tecnología similar: “Somos pioneros y esperamos tener el impacto que buscamos en el mercado”.
La ventaja es concreta: los insumos actuales son muy susceptibles a las condiciones ambientales, requieren cadena de frío y pierden viabilidad durante el almacenamiento. Con ScleriX, se depende menos de la cadena de frío y las estructuras toleran mejor la radiación ultravioleta y la temperatura en el campo. Los fondos del premio permitirán avanzar con los ensayos entomológicos necesarios para los primeros acuerdos comerciales.
16 ediciones y un ecosistema que se sostiene
El IB50K lleva 16 ediciones desde 2009. En ese recorrido se recibieron 300 proyectos y se premiaron más de 50 iniciativas. Este año se presentaron 33 proyectos, de los cuales ocho llegaron a la final.
“Son proyectos de un nivel impresionante: cómo mejorar y hacer más eficiente la alimentación del ganado, otro busca luchar con enfermedades nerviosas o prevenir ceguera por diabetes. O cómo generar un dispositivo que permita a un cirujano extirpar un tumor con mayor precisión”, describió Mariano Cantero, ingeniero nuclear a cargo de la Secretaría de Vinculación e Innovación del Instituto Balseiro.
Para Cantero, el certamen apunta a que los más jóvenes pasen de la investigación y el paper a generar un concepto que produzca un bien o un servicio: “Que se arme como empresa, que genere trabajo, riqueza y se pueda sostener”. Y remarcó: “Muestra que el ecosistema científico, tecnológico, de innovación y de educación de Argentina es muy potente y cuando se lo sostiene, se lo alimenta, se lo financia, el bien para el país es impresionante”.
El lanzamiento fue en abril y el concurso está pensado como un proceso formativo: los estudiantes postulan sus proyectos, evaluadores técnicos y económicos los analizan y les plantean mejoras. Además, los participantes acceden a una experiencia inmersiva en el Centro Atómico Bariloche y en el Instituto Balseiro.
Los proyectos no son tesis, sino planes de negocios. “El documento expone una problemática que se ha identificado y un producto o un servicio que lo resuelve. Además muestra de qué manera lo resuelve y el éxito, debe estar acompañado de un estudio de mercado y de la estrategia de monetización de esa tecnología para que la empresa sea autosustentable”, indicó Cantero.
El valor de la universidad pública
La directora del Instituto Balseiro, Graciela Bertolino, se mostró sorprendida porque la inteligencia artificial “arrasa con la mayoría de los proyectos”. También destacó que la mayoría de los participantes se formó en universidades nacionales públicas: “Muy pocos vienen del ámbito privado. Muchísimos son del Conicet. Argentina no podría tener estos equipos que desarrollan ideas de base tecnológica sin un fuerte sistema de educación e investigación científica. Hay que defenderlas porque pueden dar valor agregado a Argentina para despegarse de estas crisis”.
Reconoció que emprender no es sencillo y puso como ejemplo a Invap, una empresa de base tecnológica que “nace del Balseiro y si bien nace como una empresa de Estado siempre se mantuvo con fondos propios. El futuro de nuestro país debería estar basado en esto”.
Gustavo Gennuso, vicepresidente de la Comisión Nacional de Energía Atómica, planteó la necesidad de que “cada vez más las instituciones educativas incluyan cuestiones del emprendurismo en sus currículas. Más allá del conocimiento, falta la inversión, el financiamiento. Con este certamen, el instituto marca una línea divisoria”. Y agregó: “Hay pocos premios, pocos inversores de mediano y largo plazo. Un proyecto necesita distintas etapas y generalmente no tiene éxito en los primeros intentos. Las buenas ideas no se concretan sin financiamiento. Acá ganaron todos”.
