Ganaba con el partido controlado y una jugada aislada le costó dos puntos. Pero el verdadero problema de Unión no es ese empate: hay una racha de 22 partidos que sigue sin cortarse y que amenaza con complicar el cierre del Clausura.
El Tatengue igualó 1-1 en el Coloso Marcelo Bielsa y estiró una estadística que se volvió crónica: hace 22 encuentros que no logra terminar con la valla en cero. La racha, que arrancó en el tramo final del Torneo Apertura, ya atraviesa la Copa Argentina y el Clausura sin solución a la vista.
Para encontrar la última vez que Unión cerró un partido sin recibir goles hay que ir muy atrás: el 3 de abril, cuando venció 2-0 a Deportivo Riestra por la fecha 13 del Apertura. Desde esa noche, el equipo jugó 22 encuentros y en ninguno pudo mantener su arco invicto.
Una defensa que no encuentra respuestas
La seguidilla comenzó en el cierre del Apertura, siguió en la Copa Argentina y se profundizó en el Clausura. Ni los cambios de nombres en la última línea, ni las variantes en el mediocampo, ni los ajustes tácticos lograron corregir el problema. Leonardo Madelón probó distintas fórmulas, pero el resultado siempre fue el mismo: el rival encuentra la manera de marcar.
Lo de Newell's fue una muestra más. Unión se había puesto en ventaja y parecía tener el partido controlado, pero una jugada dentro del área terminó con el gol en contra de Ignacio Isla. Fue casi la única situación clara del conjunto rosarino en ese pasaje, y le alcanzó para arrebatarle dos puntos al Tatengue.
La urgencia por Vélez y el peso de la racha
El problema adquiere otra dimensión por el momento que vive Unión. El equipo necesita ganarle a Vélez para mantener viva la ilusión de clasificar a los octavos de final, pero también debe mejorar defensivamente si quiere sostener alguna aspiración competitiva.
La contundencia ofensiva que mostró frente a Estudiantes había devuelto algo de optimismo, aunque las fallas en el fondo reaparecieron en Rosario. Los números son elocuentes: 22 partidos consecutivos sin poder terminar con la valla invicta. Una asignatura pendiente que Madelón todavía no pudo resolver y que podría tener un peso determinante en el desenlace de la temporada.