Vecinos de Altos de San Lorenzo conviven con cloacas desbordadas y ya no saben dónde reclamar
En la calle 76 de Altos de San Lorenzo el problema no es nuevo, pero tampoco permanente: los desbordes cloacales aparecen, se van y vuelven desde hace años. Lo que los vecinos ya no encuentran es a quién reclamarle.
Los frentistas de la calle 76, entre 30 y 31, en el barrio Altos de San Lorenzo, describen una rutina que se repite desde hace años: líquidos cloacales servidos sobre la vía pública, anegamientos que vuelven una y otra vez y un olor que ya forma parte del paisaje. La situación, según los propios vecinos, afecta su calidad de vida y vulnera sus derechos básicos como usuarios de los servicios sanitarios.
El malestar no pasa solo por el colapso del sistema de desagüe. También por la sensación de que nadie escucha. Los residentes denuncian una desatención sistemática por parte de ABSA, la empresa prestataria, y aseguran que cada intento de registrar un reclamo formal termina en la nada.
"Ya me cansé de anotar"
La burocracia es, para los frentistas, un obstáculo tan concreto como el agua que inunda la calle. Una de las vecinas lo resumió con frustración: "No lo tengo, ya me cansé de anotar". La frase deja ver el recorrido que hacen una y otra vez sin obtener respuesta.
El problema tiene una característica que lo vuelve especialmente difícil de contener: aparece y desaparece. No es un desborde permanente, pero tampoco es un episodio aislado. "No sé por qué pero desaparece y aparece, ahora es de hoy, pero viene de años", detallaron los residentes sobre la recurrencia de los anegamientos cloacales.
Un reclamo que pide una solución de fondo
Por eso el pedido de los vecinos de Altos de San Lorenzo no apunta a un arreglo puntual. Exigen una intervención integral que garantice el saneamiento urbano en La Plata y que ponga fin a un problema que, dicen, lleva años sin resolverse.
Mientras tanto, en la calle 76 entre 30 y 31 la vida cotidiana sigue condicionada por los líquidos servidos y las condiciones insalubres en la vía pública, con la certeza de que el próximo desborde puede llegar en cualquier momento.