¿Cuántas muertes más tienen que ocurrir en la avenida Balbín para que el municipio instale un semáforo? Los vecinos de Chijra y La Viña ya no saben a quién reclamarle.
La intersección de la Avenida Ricardo Balbín con la calle Los Guanacos, en el límite entre los barrios Chijra y Bajo la Viña, es escenario de una protesta que lleva meses sin respuesta. Vecinos autoconvocados se concentraron para exigir semáforos, reductores de velocidad e inspectores de tránsito ante lo que consideran un peligro constante para peatones, especialmente niños y adultos mayores.
La zona soporta un tránsito intenso por el flujo hacia los valles y las urbanizaciones privadas. Para los residentes, cruzar la avenida se volvió una odisea diaria.
“Nos resulta imposible cruzar la avenida Ricardo Balbín a diario; consideramos que esto pone en riesgo directo nuestras vidas. Hay una gran población de adultos mayores que salen a hacer sus compras y menores que van a los colegios, pero los vehículos que pasan jamás ceden el paso”, relató uno de los manifestantes.
“Hay como cinco pérdidas fatales y nadie nos escucha”
El reclamo se sostiene sobre una serie de episodios trágicos. Hace ocho meses, una vecina de la zona fue atropellada fatalmente en la rotonda de Chijra cuando regresaba de una atención médica en el puesto de salud local.
“Mi hermana falleció hace ocho meses al cruzar en la rotonda, y fue fatal. Esa fue la última muerte, pero fallecieron un montón de vecinos acá. Entre la Balbín y Los Guanacos atropellaron a otro señor hace muy poco. Sentimos una impotencia enorme porque uno va al centro vecinal y nos patean diciéndonos que 'no sabemos a dónde pertenecemos', si a Chijra o Bajo la Viña. Siempre fue un centro vecinal ausente”, denunció una de las manifestantes.
Inacción municipal y abandono
Los vecinos aseguran haber agotado todas las vías administrativas: presentaciones formales ante la Municipalidad de San Salvador de Jujuy, pedidos de alarmas comunitarias, solicitudes de pavimentación de calles aledañas y reuniones con concejales. Hasta ahora, dicen, no obtuvieron ningún avance concreto.
En horas pico, la falta de agentes de la Dirección de Tránsito agrava la situación. Los damnificados enumeran tres problemas centrales:
Falta de inspectores: no hay controles ni personal dirigiendo el paso de escolares o adultos mayores en los horarios críticos.
Falta de semaforización: la ausencia de un complejo semafórico o de reductores de velocidad permite que los automovilistas circulen a velocidades desmedidas.
Abandono de infraestructura: pese a pagar las tasas municipales de alumbrado, barrido y limpieza, las mejoras urbanas quedan postergadas de forma indefinida, según los vecinos.
“No sabemos qué es lo que están esperando para darnos una respuesta. ¿O están esperando que haya otro accidente fatal para reaccionar? Nosotros no queremos salir a cortar las calles, pero pagamos nuestros impuestos y exigimos que el municipio cumpla con su deber de cuidarnos”, concluyeron.