Vecinos de Villa San Antonio ya no aguantan la casa de 16 de Septiembre: "Se puede caer"
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Vecinos de Villa San Antonio ya no aguantan la casa de 16 de Septiembre: "Se puede caer"

Tessy vive a metros de la casa abandonada de 16 de Septiembre al 134. Después del incendio de ayer, su miedo ya no es solo el fuego: "En cualquier momento se puede caer", advierte. Lo que reclaman los vecinos, adentro.

La vivienda de 16 de Septiembre 134 volvió a arder y con ella se reavivó el reclamo de todo un barrio. Los residentes de Villa San Antonio piden que el inmueble abandonado se cierre de una vez por todas: lo consideran un peligro constante y temen que la estructura ceda.

La casa está en un punto de mucha circulación, justo en diagonal al Centro de Salud del barrio y a metros de una escuela y una cancha de fútbol. Ese detalle es el que más inquieta a las familias: por ahí pasan a diario vecinos, estudiantes y pacientes.

El fuego se desató ayer por la tarde. Para controlarlo trabajaron dos camiones de bomberos y efectivos policiales. Según los testimonios recogidos en el lugar, no hubo víctimas.

Una recorrida que mostró el abandono

En el lugar se puede ver el deterioro de la construcción. La casa no tiene puertas, las ventanas están tapiadas parcialmente con maderas y en los ambientes hay basura, colchones, ropa y botellas de Poxirrán. El acceso, básicamente, está librado a quien quiera entrar.

La propiedad tiene dos plantas. En la parte superior se observaron colchones y colchas, lo que para los vecinos es una señal clara: allí pernoctan personas que llegan de distintos sectores de la ciudad, se quedan unas horas o pasan la madrugada.

"Es un peligro terrible"

Jorge, uno de los vecinos, describió la situación con alarma. Dijo que el inmueble se convirtió en un punto de permanencia para gente que llega desde otros lugares y lo calificó como un "aguantadero".

"Es un peligro terrible", expresó al referirse a las condiciones de la vivienda y a lo que ocurre adentro.

Los residentes también denunciaron presuntas situaciones de consumo y venta de drogas dentro de la propiedad. Esas acusaciones corresponden a testimonios vecinales y no fueron confirmadas por fuentes oficiales.

Ruidos, alimañas y basura acumulada

Tessy, otra vecina, recordó una época en la que las reuniones y el movimiento dentro de la casa eran constantes. Los ruidos nocturnos no dejaban descansar a las familias de las inmediaciones.

"No dejan dormir", resumió. Aclaró, de todos modos, que hoy no tiene problemas directos con quienes ingresan al lugar.

El otro gran problema es la acumulación de residuos. La falta de mantenimiento habría favorecido la aparición de alimañas: Tessy mencionó alacranes, ratas y cucarachas. La combinación de basura, colchones y ropa abandonada también enciende las alarmas por posibles nuevos focos de incendio.

El temor a un derrumbe

Controlado el fuego, la preocupación se trasladó a la estructura. Los vecinos advierten que las llamas pudieron agravar el deterioro de una construcción que ya venía mal desde hace años.

Temen que alguna parte se desprenda o que la casa directamente se caiga. "Que solucionen esto pronto, que se venda o que se rompa todo, porque esa casa ya en cualquier momento se puede caer", pidió Tessy.

Reclamos sin respuesta y una venta trabada

Jorge contó que la propiedad está abandonada desde hace varios años. Según su versión, habría gestiones para venderla, pero el proceso dependería de trámites legales: una martillera le habría informado que la operación debe avanzar con abogados y la intervención de un juez.

Los residentes aseguran que hicieron reclamos al municipio e incluso presentaron documentación vinculada al expediente. Señalan que personal municipal concurrió al lugar en algunas oportunidades, pero que las intervenciones no tuvieron continuidad.

El pedido central es que no se espere a que se resuelva la situación legal para tomar medidas preventivas. "Queremos cerrar ya esta casa, que se cierre con bloques, con ladrillos, algo ahí, hasta que salga a la venta y se la lleve alguien. Es un riesgo para todos", reclamó Jorge.

Qué piden los vecinos

El reclamo tiene puntos concretos: retirar los residuos acumulados, cerrar de forma segura puertas y ventanas, inspeccionar el estado de la estructura e impedir nuevos ingresos.

Para los habitantes de Villa San Antonio, el riesgo no termina en un nuevo incendio. También pesan las condiciones de insalubridad, el deterioro edilicio y la falta de control sobre lo que pasa dentro del inmueble.

La cercanía con el Centro de Salud, la escuela y la cancha de fútbol amplifica la preocupación. Mientras se define el futuro legal de la propiedad, esperan que las autoridades actúen antes de que haya que lamentar un accidente o un derrumbe.

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