Vecinos los vieron en la plaza: el animal que avanza en San Juan y ya preocupa a los expertos
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Vecinos los vieron en la plaza: el animal que avanza en San Juan y ya preocupa a los expertos

Un grupo de investigadores sigue el rastro de los jabalíes en San Juan y las cámaras trampa revelaron un dato que encendió las alarmas. Lo que encontraron en los bañados de Balde del Rosario y el detalle que los pobladores mencionaron en la última visita al campo.

Investigadores de la Universidad Nacional de San Juan y el Conicet siguen el rastro de una especie invasora que ya destruye huertas, ataca animales de corral y se anima a los pueblos. Las cámaras trampa revelaron un dato que encendió las alarmas.

No pasan desapercibidos. Con sus hocicos remueven la tierra, arrasan con las huertas, atacan a los cabritos y hasta se acercan a los lugares donde vive la gente. En San Juan, la presencia de jabalíes dejó de ser una anécdota para convertirse en una preocupación concreta en varias localidades, y un equipo científico intenta medir hasta dónde puede llegar.

Daniela Brizuela, Flavio Cappa y Yamila Ontiveros, investigadores de la UNSJ y el Conicet, estudian al jabalí europeo (Sus scrofa), un animal que amenaza los ecosistemas, pone en riesgo a las personas y complica la producción local. El trabajo no se limita a las cámaras: también incluye entrevistas y talleres con los pobladores para conocer cómo conviven con la fauna silvestre.

Una historia que no es nueva, pero que cambió de lugar

Cappa, que trabaja desde hace más de 15 años en Ischigualasto y sus alrededores, aclaró que el jabalí no es un recién llegado a la provincia. Hay registros de varias décadas en departamentos como Zonda y Ullum. Lo que llamó la atención en los últimos años fue su aparición cada vez más frecuente en el noreste sanjuanino.

Las primeras alertas llegaron de boca de los propios vecinos. En Balde del Rosario, Baldecitos y otros parajes de Valle Fértil, la gente empezó a comentar que los veía más seguido. "Las personas nos empezaron a comentar que los veían cada vez más seguido", contó Cappa. A partir de esos testimonios, los investigadores sumaron preguntas específicas en sus entrevistas y comenzaron a prestar más atención a los registros.

Los problemas no tardaron en aparecer. En Balde del Rosario, los pobladores tienen espacios conocidos como bañados donde cultivan sus huertas. Los jabalíes entran, remueven la tierra con el hocico en busca de raíces y alimento, y terminan con los cultivos. También se registraron ataques a animales de corral, sobre todo a cabritos pequeños. "El jabalí es un omnívoro, entonces presenta problemas tanto para la vegetación como para los animales", explicó el especialista.

A eso se suma un impacto ambiental que preocupa especialmente: los jabalíes pueden alimentarse de huevos de aves que nidifican en el suelo, como ñandúes y martinetas, y compiten por recursos con especies autóctonas como el pecarí de collar, un pariente silvestre mucho más pequeño.

Las cámaras trampa y el giro que destrabó todo

El equipo usa cámaras trampa en la zona desde 2014 y 2015 para detectar especies en general, pero durante varias temporadas no logró registrar jabalíes en Ischigualasto. La situación cambió cuando desde el Parque Nacional Talampaya, en La Rioja, les avisaron que allí sí habían detectado ejemplares. Como ambos parques son limítrofes, instalaron dispositivos en esa área para comprobar si los animales también entraban a San Juan. Las primeras campañas no dieron resultados.

La novedad llegó hace unos dos años, cuando empezaron a entregar cámaras a los propios pobladores para que las colocaran en sitios que les generaban curiosidad o donde querían saber qué animales circulaban. Así aparecieron las primeras imágenes de jabalíes en los bañados de Balde del Rosario. Cappa destacó especialmente que fueron los propios habitantes quienes instalaron los dispositivos que permitieron obtener esos registros.

El trabajo de campo sigue. En la última salida colocaron 60 cámaras que quedarán en distintos puntos hasta enero o febrero. Cuando las recuperen, podrán analizar el material y tener un panorama más completo. "Todo esto nos está mostrando un crecimiento en la población, por eso es que ahora queremos encarar investigaciones específicas", señaló Cappa.

Un proyecto inédito para la provincia

Hasta ahora, los registros surgieron de monitoreos generales de fauna y de los testimonios de los pobladores. Pero el escenario llevó al equipo a preparar un proyecto de investigación dedicado exclusivamente al jabalí, algo que nunca se hizo en San Juan. La propuesta contempla un abordaje regional que incluye Traslasierra (Córdoba), Talampaya (La Rioja) e Ischigualasto y Balde del Rosario (San Juan). Para acceder al financiamiento, deberá obtener la aprobación del Conicet.

La experiencia de Córdoba, donde trabajaron las dos especialistas sanjuaninas que integran el equipo, permite dimensionar la velocidad de multiplicación de la especie. Allí, los registros en Traslasierra pasaron de unos 20 o 30 en 2018 a aproximadamente 170 en 2024.

En San Juan, las entrevistas más recientes también encendieron señales de alerta. Cappa contó que en la última visita al campo los pobladores mencionaron haber visto hembras acompañadas por seis o siete crías. "Vemos que la multiplicación año a año es muy rápida", advirtió.

Hay además un factor ambiental que podría favorecer su establecimiento. Los jabalíes dependen fuertemente del agua y suelen asociarse a zonas húmedas, lo que en una provincia árida podría ser una limitación. Sin embargo, los registros muestran que están logrando adaptarse. Y un verano con más precipitaciones, como el que se espera, también podría impulsar su expansión.

¿Se puede controlar una especie invasora?

El crecimiento de la población abre otro interrogante: qué hacer para evitar que siga expandiéndose y aumenten los problemas. Cappa explicó que, desde la ciencia, el primer paso ante una especie exótica es evaluar el impacto que produce. En el caso del jabalí, los estudios en distintos lugares ya demostraron consecuencias negativas sobre los ambientes donde se establece. Pero se necesita seguir investigando para tomar medidas.

Para los especialistas, en casos extremos "la forma de control de especies exóticas es la eliminación. No hay otra forma de controlarlo", sostuvo el investigador. La razón está en su capacidad reproductiva: una hembra puede tener entre siete y doce crías, lo que permite que la población crezca rápido cuando encuentra condiciones favorables.

Antes de avanzar con cualquier medida, hay una prioridad: proteger a las personas. En Balde del Rosario, los investigadores recibieron testimonios de vecinos que habían visto jabalíes alimentándose en la plaza. Por eso, Cappa consideró necesario desarrollar campañas de concientización para explicar cómo actuar ante estos animales. Suelen tener mayor actividad durante la noche, por lo que recomendó evitar las salidas nocturnas en soledad y tomar recaudos al circular por los sectores donde se detectó su presencia.

Otra herramienta que se usa en otros lugares es habilitar la caza controlada, pero el especialista advirtió que requiere controles muy estrictos. "Esta es una medida que aún ni siquiera está en análisis, porque se necesita realizar estudios muy exhaustivos. Aún así es importante tener en cuenta que, cuando se habilita la caza de una especie en particular, los controles tienen que ser muy exhaustivos, porque es difícil decirle solo jabalí. Si se le pasó un guanaco por adelante, la persona le tira igual", explicó.

Mientras se espera la aprobación del Conicet y se suman nuevos registros, las cámaras trampa seguirán aportando información sobre un animal que hasta hace poco aparecía de manera esporádica en las conversaciones de los pobladores del noreste provincial y que hoy empieza a convertirse en una preocupación concreta para el ambiente sanjuanino.

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