Creció en Olacapato viendo pasar los trenes con mineral y soñaba con ver mujeres adentro de ese mundo. ¿Qué le costó más cuando finalmente entró a trabajar en la minería?
Yésica Gutiérrez creció en Olacapato mirando trenes cargados de mineral y camiones de hierro cruzar la Puna, convencida de que la minería era cosa de hombres. A sus 46 años, integra el área de Relaciones con la Comunidad de Mina Santa Rita, en Manufactura Los Andes, y ayuda a tender puentes con las comunidades de la región.
Su historia con el sector empezó mucho antes de tener un legajo. Sus abuelos y sus padres son de Olacapato, donde todavía conserva familia, y también conoce otras localidades del departamento salteño, como Pocitos y Pastos Grandes. Ese arraigo le dio a su tarea un peso distinto.
"Era una gran prueba poder contribuir en la empresa para poder realizar ese trabajo con profesionalismo, pero sobre todo con mucha empatía y respeto a cada uno de los habitantes de esas comunidades", contó.
No se trata de gente anónima para ella: son personas que conoce desde hace años y con las que comparte una historia familiar y regional. Según relató, la empresa respetó ese vínculo y le dio confianza para desenvolverse. Cuatro años y medio después, asegura sentirse fortalecida en su puesto y enfocada en aportar al desarrollo de las comunidades.
El doble esfuerzo de trabajar en la minería
Cuando ingresó a la actividad, sus dos hijos estaban en edad escolar. Uno de los primeros desafíos fue hacer que ellos y el resto de la familia entendieran las responsabilidades y la complejidad de un trabajo que obliga a reorganizar la vida cotidiana.
"Nosotros nos tenemos que predisponer a viajar grandes distancias, pernoctar en campamento y estar disponible ante emergencias o requerimientos de las comunidades", explicó.
La organización del hogar, las rutinas de los chicos y la comunicación entre los integrantes de la familia fueron parte de un aprendizaje que tuvieron que atravesar para compatibilizar todo. Pero Yésica advierte que las mujeres cargan con una dificultad extra: la expectativa de que sigan dirigiendo y sosteniendo el funcionamiento diario de sus casas, aun cuando sus compromisos laborales demandan tiempo y disponibilidad.
"Todavía cuesta entender de que esa dirección tiene que ser compartida", sostuvo.
En su caso pudo resolverlo, pero conoce a compañeras a las que todavía les cuesta tener la libertad y la confianza necesarias para trabajar en el sector por las exigencias de su entorno familiar.
Libros con las escuelas y la peregrinación minera
Entre las experiencias que más la marcaron, destacó las acciones que el área social desarrolla directamente en las comunidades. En particular, recordó un proyecto junto a las escuelas para elaborar un libro por comunidad, en el que los chicos contaban su historia y transmitían saberes, conocimientos, experiencias y cultura.
"La verdad que fue muy, muy gratificante", señaló.
Otra vivencia significativa fue la peregrinación minera. "Culturalmente, la gente de la región, de toda La Puna tenemos muy arraigada la religión y el Milagro es un momento de reflexión, comunidad y agradecimiento", expresó.
Durante muchos años hizo el recorrido desde San Antonio de los Cobres, pero desde que trabaja en Manufactura Los Andes le tocó hacerlo desde Mina Patito. Eso le permitió conocer una realidad que no imaginaba y ver cómo sus compañeros se organizan y contribuyen para recibir a quienes quieren acompañarlos. La jornada se vive en comunidad, desde la salida de los campamentos.
"Lo hacemos con un sentimiento de agradecimiento por el trabajo, la familia y la salud que nos permite seguir desenvolviendonos día a día en nuestros lugares de trabajo", expresó.
Y agregó: "esta experiencia comunitaria, pero también tan de nuestra empresa, de esta manifestación de fe tan hermosa que pude vivir con mis compañeros desde Mina Patito, la verdad que hizo reforzar mi idea que tenía desde la empresa de compartir, de empatizar, pero sobre todo de agradecer".
También valoró el acompañamiento de la gerencia y de las distintas áreas de la compañía, que se ponen a disposición para que la peregrinación pueda realizarse año tras año.
De los trenes de hierro a un lugar propio
Ya en su infancia en Olacapato, Yésica veía pasar los trenes con hierro. Recordó que su familia vivía cerca de donde hoy funciona Manufactura Los Andes, en el lugar que antes ocupaba la empresa Gavenda.
"Ví la minería muy de cerca siempre y llevada a cabo por hombres. En algún momento llegué a pensar que sería buena que una mujer esté ahí porque nunca había visto mujeres trabajar en esos lugares que recuerdo desde mi infancia", contó.
Su acercamiento formal al sector llegó cuando Luis Vacazur la invitó a trabajar en su empresa proveedora de logística para la minería, durante la pandemia. Allí empezó a interesarse por la organización, los estándares de trabajo y la búsqueda de mejora continua. Su ingreso posterior a Manufactura Los Andes significó otro paso en ese recorrido, dentro de una empresa argentina y de una actividad que define como muy desafiante y dinámica.
"Fue una concreción por etapas, y con muchos desafíos, de ese pensamiento que tuve de chica, a ver cómo podía ser una minería con mujeres adentro", recordó.
Hoy invita a otras mujeres a seguir preparándose, formándose y convenciéndose de que son capaces y tienen un lugar en el sector. También llama a la sociedad a reflexionar y a brindarles más herramientas y oportunidades para que puedan incorporarse a los distintos ámbitos de la actividad minera. Convencida de que el aporte femenino es valioso, reconoce que todavía quedan batallas por conquistar para alcanzar una mayor participación de las mujeres.
Lo dice desde su propia historia, la de aquella nena que creció en Olacapato viendo pasar trenes con mineral y camiones cargados de hierro, y que imaginaba a las mujeres formando parte de ese mundo. Hoy Yésica ya no mira pasar la minería: es parte de ella y trabaja para que otras encuentren su lugar.
"Sí se puede, hay que pensarlo, hay que creerlo, hay que prepararse, y hay que seguir construyendo para las mujeres que vienen después de nosotros", concluyó.