Regina: la piedra que enterraron hace 100 años y sigue bajo el templo de la Ruta 22
Sociedad · Río Negro

Regina: la piedra que enterraron hace 100 años y sigue bajo el templo de la Ruta 22

La iglesia de la Ruta 22 se ve desde lejos, pero lo que la sostiene está bajo tierra desde 1926. Un siglo después, la parroquia encara una restauración y el colegio salesiano ya no se limita a las aulas.

La Parroquia Nuestra Señora del Rosario se levanta sobre la Ruta Nacional 22 y ya es parte del paisaje de Villa Regina. Pero lo que casi nadie ve está bajo tierra: una piedra fundamental colocada el 4 de abril de 1926, cuando la ciudad todavía era una colonia de inmigrantes y alrededor solo había terrenos silvestres.

Esa pieza maciza sigue ahí, silenciosa, bajo un salón contiguo al templo actual. Es el punto de partida de una obra que este 2026 cumple un siglo y que incluye iglesia, colegios, hogares y espacios de contención social.

Una esquina que cuenta la historia de Regina

El edificio se impone en una esquina de mucho tránsito. Hasta los nombres de las calles hablan de la herencia de la zona: Artémides Zatti, el médico patagónico convertido en santo, y César Cipolletti, el ingeniero que diseñó el riego del Valle y que fue suegro y mentor de Felipe Bonoli, fundador de Regina.

La construcción de la obra salesiana arrancó en 1926 y se coronó con el gran templo desde 1928. Junto a la estación de tren, son las dos primeras construcciones del pueblo.

La capilla original, hoy convertida en sala de reuniones y almuerzos, fue declarada patrimonio histórico local por el Concejo Deliberante en 2014. Tres años después, en 2017, se concretó su reinauguración.

La foto que registra aquel inicio se conserva en un archivo en italiano y tiene una leyenda que lo dice todo: “La posa della pietra della erigenda Chiesa in Colonia Regina, 4 Aprile 1926”. La obra creció con los años, encabezada por el misionero Marcelo Gardín, hasta completar el diseño soñado.

El colegio que recibe a cientos de estudiantes

Junto al templo funciona el Instituto de Nivel Medio, que recibe a adolescentes de Regina, Valle Azul y Cervantes. No se limita a las asignaturas por trimestre: desde hace 54 promociones otorga el título de Técnico Mecánico, y también ofrece el Bachiller Docente, la formación mercantil y la carrera de Maestro Mayor de Obras.

A eso se suma la Escuela de Capacitación en Oficios. Entre todas las propuestas, la obra educativa acumula miles de egresados de generación en generación.

El director del secundario, Pablo Zaccaria, y la vicedirectora, Camila Garrubba, dialogaron con Río Negro sobre su tarea al frente de 640 estudiantes del turno diurno y un centenar de asistentes en el horario vespertino. Ambos son ex alumnos y también dieron clases en el colegio. Hoy comparten el trabajo con 110 empleados más.

Los directivos reconocen que hay situaciones complejas, como en toda institución, pero miran el futuro con esperanza. En 2025 el colegio pasó a la Escuela Rionegrina (ESRN) y combinó las modalidades con la forma de trabajo salesiano: cursadas y talleres se intercalan con celebraciones, viajes de estudio y labores solidarias.

Una red educativa que nació para los barrios

Un capítulo central de esta historia es el desarrollo de la red educativa y social. Tuvo mucho que ver el trabajo del padre César Rondini y la consolidación de la Organización de Escuelas Parroquiales (ORESPA), que amplió las oportunidades para niños, jóvenes y familias.

La idea fue que la educación no quedara separada de la realidad de los barrios ni de las situaciones de vulnerabilidad. Esa decisión convirtió a la presencia salesiana en un actor central de la vida comunitaria, con influencia más allá de las aulas.

El templo, en plena restauración

Mientras las clases siguen entre lecciones y recreos, el interior de la parroquia atraviesa un tratamiento de reparación y restauración. El padre Vicente Tirabasso recibió a Río Negro para una recorrida y para contar la esencia de esta comunidad reginense, de fuerte raíz italiana, que hoy cobija a miles de vecinos nuevos en cada sector del ejido.

En el templo se trabaja en las instalaciones de gas y energía, en la reparación del techo de la nave central y en la pintura interior, respetando las molduras y acondicionando los claristorios altos que dejan entrar la luz natural. Los fondos salen de eventos a beneficio y del apoyo del Gobierno provincial. La labor permitirá poner en condiciones un sitio que se sostiene desde 1928.

“Es una comunidad bien dispuesta, tradicional, donde tenemos que recuperar la cercanía con los jóvenes, que son un pilar de la obra de Don Bosco”, recordó el sacerdote.

Tirabasso se mostró convencido de la importancia de “abrir el diálogo” y propuso una iglesia al servicio de los demás, no de sí misma, junto a otras instituciones. Habló de salir al encuentro sin quedarse solo en la exigencia de requisitos para sostener la religiosidad, y de buscar la plenitud de las personas y su dignidad.

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