Vive sobre el gas de Vaca Muerta, pero duerme con el techo roto y sin pensión
Sociedad · Neuquén

Vive sobre el gas de Vaca Muerta, pero duerme con el techo roto y sin pensión

A metros de la planta de gas que mueve la economía neuquina, un hombre de 67 años sobrevive en un rancho que se llueve. Le cortaron la pensión y nadie se hace cargo: ¿quién debe asistirlo?

A metros de la planta de gas más importante de la zona, un hombre de 67 años sobrevive en un rancho de adobe que se llueve. Su sobrino denuncia que le cortaron la única ayuda que recibía y que nadie se hace cargo.

Máximo Yáñez tiene 67 años y vive solo en un puesto de El Mangrullo, en plena meseta neuquina, sobre la costa del arroyo Covunco, cerca de donde desemboca en el río Neuquén. Allí, donde el puente viejo de la Ruta Provincial 10 que iba a Quili Malal hoy está abandonado, transcurre una historia que no figura en los balances de Vaca Muerta.

Su sobrino del corazón, Néstor Yáñez, contó a LM Neuquén cómo es la vida en ese lugar. Él se crió allí, al cuidado de sus abuelos Adolfo Yáñez y Rebeca Salvo, y hoy regresa cada vez que puede desde Cutral Co, donde trabaja como albañil, para asistir a Máximo. “Yo me crié ahí, cuidando chivas, vacas, caballos. Soy la cuarta generación, mi bisabuela también vivió ahí. Pasamos las mil y una”, relató.

Cuatro generaciones de esfuerzo y promesas incumplidas

La familia Yáñez lleva cuatro generaciones en ese campo. Néstor, de 47 años, recuerda que la vida nunca fue fácil: “Él pasó por muchas situaciones. Fue asaltado, le robaron las chivas que tenía y empezamos de vuelta. Cuando vivía mi abuelo con él, él se encargaba de comprar el pedido con su pensión y con la venta de los animalitos, lo poco que teníamos, que también sufríamos el robo de animales”, afirmó con angustia.

Las inundaciones y las promesas políticas son parte de la memoria familiar. “He visto pasar gestiones tras gestiones, políticos que iban y prometían una vivienda, un baño que es lo más esencial que puede tener un ser humano. Nunca llegaron con nada. Así que siempre la peleamos trabajando de peón o en lo que salga”, contó.

La herencia es ese pedazo de campo sobre el Covunco. “Es lo que quedó de mi abuelo, lo que nos gusta, lo llevamos en el alma. Por eso tratamos de avanzar con los animales, compramos una o dos chivitas para consumo, para que no se termine eso. Pero nunca pudimos avanzar con una vivienda porque no nos da económicamente”.

Néstor describió el carácter de su tío: “Es arisco, no le gusta mucho las cámaras ni que anden comentando su problemática. Es gente de campo de antes que se resigna a tener esa vida, como que siente que no se merece nada por su crianza. Pero no puede ser”, admitió.

Le quitaron la única ayuda: “Plaza Huincul dice que no se hace cargo”

Hasta hace cinco meses, Máximo cobraba una ayuda económica gestionada en Plaza Huincul. “No era mucho, le alcanzaba para un poco de forraje y para sus víveres, ni ropa se compraba. Hace cinco meses se la retiraron y no la cobró más”, denunció Néstor.

Esa asistencia provenía de Desarrollo Social de Plaza Huincul, donde también le entregaban garrafas. “Yo se lo puse en conocimiento a la chica de Bienestar Social donde vamos a retirar la garrafa. Me dicen que son de un rango muy bajo de ellos, que iban a ver si reclamaban o no reclamaban”, explicó.

El otro problema es la falta de jurisdicción clara sobre El Mangrullo. “Nosotros tenemos cerquita la comunidad de Covunco Abajo, pero acá en Plaza te dicen que pertenece a Plaza. Antes pertenecíamos a Zapala, el boleto de señal todo lo sacábamos en Zapala. La Comisión de Fomento de Covunco Abajo, que está en el Departamento Zapala, no administra ni tiene jurisdicción sobre El Mangrullo. Cuando las papas queman, Plaza dice que no se hace cargo y si vas a Covunco tampoco pasa nada”, lamentó.

Néstor incluso ofreció su mano de obra para construirle una vivienda: “Fui varias veces y les planteé que me ayuden, aunque sea con materiales para hacerle una vivienda a él. Yo me comprometí a hacerla. Pero no, dijeron que no, que por ese lado no asistían”.

Caminar dos horas y media bajo la tormenta para llevarle agua

El temporal que azota la zona desde hace más de un mes agravó la situación. La semana pasada, Néstor intentó llegar con provisiones pero no pudo: “Fui el sábado a llevarle alimento, forraje, y me quedé tirado porque los caminos se ponen imposibles. Tuve que volverme. No alcancé a llegar al puesto”.

Días después, junto a su sobrino, lo lograron dejando el vehículo lejos. “Fuimos y nos agarró una tormenta. Baja toda la tormenta de la barda y hay un canal que pasa por frente del puesto y se inunda, se revienta para todos lados. Esa parte de ruta que se ve en un video está todo lleno de agua. Caminamos como dos horas y media hasta el puesto. Tuvimos que llevarle agua potable porque bajó el Santo Domingo y el Covunco se enturbió todo, no tenía ni agua para tomar”.

Los videos que aportó Néstor muestran la crudeza del rancho. En el exterior se ve una construcción de barro con paredes de adobe lavadas, techo de carrizo, paja, chapas viejas y nylons negros rotos. Un hombre con piloto amarillo intenta tapar las filtraciones bajo la lluvia. Abajo, todo es barro, un panel solar como única energía y un perro embarrado.

El interior no es mejor: “Acá se le mojó todo, donde duerme, las pilchas, todo se le pasó de agua”, se escucha decir a Néstor. La cama con colchón y frazadas empapadas, ropa tirada en el piso de tierra mojado, una guitarra criolla sobre una bolsa, una alacena rosa despintada, el techo con agujeros por donde entra la luz y chorrea el agua, ollas colgadas de los tirantes para que no se mojen. Todo está pasado de agua.

“Tenemos una provincia rica y es hora de que salga el sol para todos”

El contraste es brutal. El yacimiento de gas El Mangrullo, históricamente cedido a Cutral Co y Plaza Huincul y que comenzó formalmente sus perforaciones hacia el shale profundo de Vaca Muerta, es operado al 100% por Pampa Energía. Su planta está a escasos kilómetros del rancho de Máximo.

“Nosotros tenemos a escasos kilómetros la planta de gas de El Mangrullo, de Pampa Energía. Ese campo nosotros lo cuidamos siempre. Y ahora pisamos sobre el gas, sobre el petróleo, y no puede ser que nosotros la veamos pasar nomás siempre. Yo pienso que tenemos una provincia rica y realmente es hora de que salga el sol para todos”, reclamó Néstor.

El pedido urgente es concreto: una vivienda digna y la restitución de la asistencia social continua. “Una vivienda digna, un baño. Eso es lo más esencial”.

Desde su familia invitan a las autoridades de Desarrollo Social y a quien pueda colaborar a acercarse al puesto para ver la situación con sus propios ojos: “Una cosa es relatar y otra es ver”, cerró Néstor.

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